Gorgona

La fotografía es de Hugo Alvarez, para el diario El Comercio. Hombres con los ojos borrados miran hacia atrás desde el presente; mientras, sus coches aguardan con el morro apuntando en dirección contraria, en dirección al futuro, al futuro de la historia que deben re-construir, aun cuando el verbo no sea el correcto, porque no podrán reconstruir sino imitar, acercarse subidos a un relato a lo verosímil. El hombre que mira, el único hombre con ojos, al mirarnos ha paralizado el tiempo. Si cada fotografía evita una pérdida, esa foto evita la pérdida del rostro del hombre que quizás ha causado una pérdida. La fotografía mata lo que queda fuera del encuadre, del marco, del límite: como quizás ha hecho ese hombre, matando lo que y a quien quedó fuera, fuera del marco y del tiempo presente de la foto, del tiempo presente de todos los que miramos la foto. Regresar al pasado forzados por la obligación de contar para el tiempo futuro un espacio de presente acabado: los hombres miran atrás, la velocidad aguarda para lanzarnos hacia adelante, y el único hombre cuyos ojos podemos ver nos mira y nos refleja, todos congelados en una de esas variedades de presente que quizás albergan los pliegues del tiempo: que seamos uno de nosotros ese hombre. Todas las poéticas de La Narración están en esa imagen, cómo miran y hacia dónde los hombres que miran las historias. Hay bibliotecas y bibliotecas en esa fotografía, varios siglos de doctrinas penales y criminológicas, todo el Derecho Penal y gran parte del resto del Derecho están en esa fotografía. El miedo; el dolor; la enfermedad si el alma existe y la padece; el fatum y sus caprichos y sus enigmas y quizás su inexistencia por confusión entre lo casual y lo causal; el efímero y violento tiempo que acaba siempre sin avisar con todo lo que comenzó; cómo atravesamos las historias y cómo las historias se fijan en nosotros para perpetuarse, eligiéndonos para contar, eligiéndonos para ser parte de ellas -aunque quizás es esto mera confusión entre lo causal y lo casual y el azar es uno de los nombres de la ficción y la ficción el paliativo de la incurable enfermedad del azar-: todo lo que cupiese en suma en La Enciclopedia está en esa fotografía. Es una fotografía que ha tomado Hugo Alvarez para el periódico El Comercio, y es terrible y absolutamente extraordinaria.

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