Bailar en domingo

Estaba la gente corriendo -bueno, acababa de estar- y estaba la gente botando -¿o es la uve?, nunca lo sé bien cuando se trata de democracia- y yo ya estaba en casa esperando que empezasen las noticias en La Primera -¿quién pone los nombres a las cadenas en España, no veis, directivos, que son nombres idiotas, que sólo aspiráis a un orden convencional en el mando a distancia, por qué una Antena es Tres, qué memoria, qué paisaje puede aspirar a rescatar un nombre así, o Telecinco, o La Dos, no veis que no es posible decir nada inteligente sobre esos nombres y si eso sucede, si no puede decirse nada inteligente o hacerse un chiste sobre algo es que ese algo es irrelevante, es res extra commercium, no veis que un nombre puede condenar al extrarradio y el arrabal de las cadenas de adivinos, que es imposible tomarse a broma una exclusiva del Times, pero que si la exclusiva es de Telecinco alguien hace la rima fácil y se carga el trabajo de una redacción completa? ¿Sois idiotas, mercaderes de anuncios de compresas con alas?-, y en el rato de la digresión ha avanzado el programa que estaban poniendo en La Primera y mientras digresaba me he ahorrado ver a Mar Flores hablando de sus niños, como si no tuviese yo bastante con los míos. Estaban poniendo Corazón, que no corazón, de hecho yo creo que no ponían hasta ese momento corazón alguno, y entonces ha salido El Reportaje de La Primera.

Porque eso es El Reportaje. Lo demás es advocación y selva.

Un trabajo descomunal, una cosa exagerá de veras, la historia de la televisión en España boca abajo, a la mierda las elecciones y los yihadistas y el tiempo y los deportes: El Reportaje. Con un título grande, la importancia del nombre -para que se vea que no es tiempo perdido nunca el tiempo de la digresión-: Vamos a Bailar. La Obama y Nadal y Dani Alves y los vestuarios del Madrid y el Barca -lo pongo sin rabillo bajo la ce porque ha llovido mucho y para esos días es mejor barca que barsa- y toda la intelectualidad mundial bailando y la música sonando y yo allí, comiendo spaguetti alla putanesca -mis putanesca son quizás los mejores del mundo-, pero loco, absolutamente loco por bailar, sobre todo cuando ha sonado mi amada Tina Turner o cuando ha salido un corte de Saturday Night Fever -claro que después ha sonado Macarena, porque la felicidad es sólo eso, el artificioso eco de un instante y Los del Río la equivalencia musical de una bomba de neutrones-, y bailaban y bailaban y hasta bailaba Brando -amigos, romanos, compatriotas, prestadme atención: poneos a bailar- y se ha puesto a bailar Beyoncé con algo que podría ser parecido a algo que un día fueron los restos de un traje y

PUM! PUM PUM! REPUM!anne

¿Que en la tele no ponen más que mierda? ¿Que hay que leer más y no ver la tele? ¿Que la tele embrutece? Sois unos completos ignorantes que transitáis por los tópicos y los lugares comunes como un jubilado en un Panda del 86 sin ITV por el carril izquierdo de una autovía de cinco carriles en un tramo con pendiente del 23 por ciento de subida. Estaba yo allí viendo la tele mientras comía mis spaguetti alla putanesca -quizás los mejores del mundo- y me he visto obligado a levantarme y ponerme a arrojar por las ventanas libros que caían al suelo con un torpe planeo como gaviotas que se hubiesen hinchado a reventar de spaguetti alla putanesca, masticaba mi pasta mezclada con mi maravillosa salsa y cogía a puñados los libros, sin cuidado alguno, y los lanzaba como una pechugona amante italiana despechada en lencería a la soledad del mediodía -los vecinos no se asomaban a ver el espectáculo porque estaban viendo Corazón, claro-. Porque ha llegado el minuto 30,30 -podéis comprobarlo en el video del programa, yo jamás miento, sólo cuento, lo que es una mutación de la mentira con fines benéficos- y casi acababa de recuperarse Beyoncé de un ataque epiléptico -yo creía que era eso lo que le pasaba, y que por eso llevaba algo que podría ser parecido a algo que un día fueron los restos de un traje, pero lo mismo era un baile-y la voz en off -la historia de la salvación es una voz en off desde lo de la manzana y la zarza y las tablas y el señor crucificado y el otro señor cayendo del caballo, siempre que suena una voz en off sucede algo milagroso y el mundo cambia salvo cuando suena en la cabeza de un esquizofrénico, menos cuando todos los que la oyen son esquizofrénicos y entonces lo llaman normalidad-, la voz en off, decía, contaba, pero no miento al escribirlo, ha dicho:

NIETZSCHE EL FILÓSOFO TENÍA RAZÓN

Coño, ¿no era para tirar todos los libros? Cuatro mil libros por las ventanas, nunca se vio una bandada de gaviotas tan grande y de bichos tan gordos y torpes por estos amaneceres ni por estos atardeceres. La voz en off, recién llegada del Sinaí, y de Irán, y de Corea del Norte, y de los puticlubs del Estado Islámico, y de las sedes de los partidos políticos que se están comiendo las uñas con el catering mientras aguardan saber si podrán colocar a su cuñado, y del mercadona en hora punta cuando llaman a reforzar las cajas, y de todos esos lugares en los que siguen sonando voces en off, allí, en mitad de El Reportaje, y dice la voz en off, y cito literal -más bien repito, lo de antes ya era cita literal-:

NIETZSCHE EL FILÓSOFO TENÍA RAZÓN

Y ha añadido, claro, una cita evangélica de Nietzsche el filósofo, puesto que dentro de la total razón nietzscheana ha entendido la autora de El Reportaje necesario extraer y recordarnos una cita adecuada a la enseñanza que debía ser transmitida en ese concreto instante de proselitismo y absolutismo filosófico -si ÉL tenía razón, todos los demás es obvio que no la tienen, y por eso han salido volando despavoridos de mi casa, ¡salid de aquí, falsos profetas, mercaderes de anuncios de compresas con alas filosóficas!-:

“Deberíamos considerar perdido el día en el que no bailamos al menos una vez”

Yo antes de razonar más allá sobre la cita me he ido a la güisquipedia porque ya había tirado todos los libros incluidos los de consulta y los de cocina -no temáis, mi receta de los spaguetti alla putanesca está a buen recaudo en mi cabeza-, todos los libros menos los de Nietzsche el filósofo, y tenía que consultar una duda que en razón del absolutismo filosófico recién instaurado podría calificar de duda nietzscheana: Nietzsche el filósofo, ¿no habrá alguna confusión con otro, con Nietzsche el fontanero o Nietzsche el concejal de movilidad o Nietzsche el carnicero o Nietzsche el pintor empapelador? Pues no, el juliánlago de guardia en el puente de mando de la nave de la güisquipedia ha dicho -no podía ser menos en cuestiones de fe- que en El Reportaje habían dicho la verdad: era Nietzsche el filósofo, sin dudas -de hecho no he hallado a ninguno de los otros, pero sí, como habitualmente pasa cuando hago consultas filosóficas en internet, mucho porno-. Así que resuelta la duda pongo la cita completa, tal y como creo que estaría escrita en la escaleta de El Reportaje:

Minuto 30:30: NIETZSCHE EL FILÓSOFO TENÍA RAZÓN, “Deberíamos considerar perdido el día en el que no bailamos al menos una vez”. (Subrayado en rotu rosa fluorescente).Nietzsche187c

¿Cómo va a embrutecernos la tele? Si mañana todos los que estaban viendo Corazón, El Programa, y han visto El Reportaje, y seguro que son millones, que son Legión, van y afirman en su lugares de trabajo o de subsidio de desempleo o de estudias o diseñas que Nietzsche el filósofo tenía razón, ¿cómo va a ser eso malo? Aun cuando no hayan leído un sólo libro en su vida, si desde ya son nietzscheanos, ¿puede alguien, salvo que sea un descreído, salvo que sea un mierda resentido kantiano o heideggeriano o sartreano, afirmar que una sociedad que se afirma de ese modo es una sociedad enferma y convulsa y sin valores? No habrán necesitado transitar de modo inútil el sinsabor del conocimiento, ni hacer un grado 3+2: Pum, Pum Pum, Repum, acaba de bailar Beyoncé y reciben la iluminación, y no de cualquiera, no, de La Primera -ese filósofo descartado, Tomas de Aquino, y aquello tan bonito de la causa primera: nada, libro arrojado también-, que es el Uno del mando a distancia, y visto en Corazón: quien elige el camino del Corazón no se equivoca nunca, dice la cita de inicio del libro de Sanchez Dragó que fue finalista del Planeta -y Cervantes ya advirtió que en los premios el segundo es el ganador real porque el primero es el amigo amañado, el cuñado colocado por el partido ganador de las elecciones; razón, razón, razón, cae sobre mí como la lluvia-. Son demasiadas señales para ignorarlas.

Hoy es un día de cambio. El cambio ha llegado a España. No por las elecciones que ya ayer habían ganado todos, no. Han cambiado el paradigma, la categoría, el modo de mirar y comprender. Toneladas de libros son basura ahora mismo y sus cadáveres se pudren en la humedad verde de los jardines domesticados de las urbanizaciones donde en cada habitación hay, o debería haber, una tele. España es nietzscheana según el EGM. Toda nuestra historia reciente y antigua y futura -por lo visto aún nos queda de las tres- debe ser revisada a la luz de esa iluminación. Nietzsche el filósofo tenía razón.

Así que, ahora, a bailar.

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Una respuesta a Bailar en domingo

  1. Gabriel dijo:

    Hola Felipe. Cuánto me alegro de haber encontrado tu blog. Desconocía su existencia hasta que me lo comentaste el pasado domingo. Sólo he podido leer esta entrada (en vacaciones cuesta más trabajo sacar tiempo para hacer lo que a uno le apetece…) y aún no he conseguido parar de reírme. Sencillamente, genial. Lástima que Nietzsche, “el filósofo”, no viva ya para poder completar su frase: “Deberíamos considerar perdido el día en el que no bailamos al menos una vez, o aquel en el que no hayamos visto como menea sus curvas Beyoncé”
    Bueno, Felipe, que no pretendo darte más el coñazo. Te dejo. Por cierto, voy a poner La 1, que empieza Corazón…
    Eres un maestro. ¡Enhorabuena!
    ¡Un abrazo!
    Gabriel.

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