Dear Frank

Mr. Frank Bascombe

Sea-Clift, NJ 50413

               Dear Frank

          Te escribo para decirte que ya brotó una flor. He estado metiendo los dedos en la tierra no sé ni desde cuando y al fin brotó la flor, pero aún no podría afirmar con seguridad si es malva o es amarilla o imita en sus naranjas un sol que nace o que se duerme cansado de quemarse. En sus raíces, en las raíces de la planta, enterré como sabes un trozo de mi corazón -un trozo grande-, y los incendios de una tormenta. Junto al agua, y al sol, y a otros nutrientes, como les llaman en los libros escolares – como una sonrisa amplia y sincera y sonora y cristalina, y el roce de una mano a la que se llega saltando sobre pequeñas cicatrices- se creó con ellos una sangre oscura y espesa que rellenó los cauces nunca antes vistos de la planta. Te escribo para decirte que así brotó la flor; que aún no conozco su color exacto; que ya brotó; que ya no es casi mía.

             No sé qué sucederá ahora. Hice lo que supe, Frank, quizás no todo lo que pude. Hice lo debido y lo no debido, y todo eso fue al final ordenar una frase y otra y otra. Creo sin vanidad, Frank, ya lo sabes, que son buenas; otras muy buenas. También, que si la luz no se apaga de nuevo, y te confieso que paso las noches asomado a la boca del túnel, vendrán otras mejores, porque ya decidí no parar ni dejar que me paren otros sin querer. Pero ya no es mío ese paisaje.

             Ya sólo queda esperar.Dear Frank-NJ-Felipe R Navarro

             Sentarse y esperar.

           Y me siento. Miro el cielo, miro el horizonte, miro mis manos. Están entrecerradas, manchadas de tierra y cieno y sol. En una mano guardo trozos de la tormenta; en la otra restos del corazón que aún me quedan, sin pisar, sin mucho uso ni latido. Tiendo, Frank, mis manos hacia ti. Son tuyas. Cuando abra la mano que cobija el dolor y la furia nos taparé con las hojas de la planta, y la lluvia no podrá mojarnos mucho. No habrá frío, Frank, porque cuando estemos a punto de que nuestros cuerpos tintineen como cristales mientras miramos el fondo de la noche de los aguaceros abriré la mano en que conservo lo que me queda de corazón y la noche que quiere seguir oscura será cálida entonces bajo el paraguas fabricado de hojas. Tiendo mis manos hacia ti, Frank. Brotó la flor; acabé. Ya casi nada es mío. Me siento y miro el cielo y miro mis manos y te veo llegar hasta mi porche, sonriendo. No sé qué sucederá. Guardo tormenta y corazón, pero no miedo. Gracias, Frank.

             Love

                                  Erre

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Paseos y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s